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Conde Muravьев

MÍJAIL NIKOLÁIEVICH MURAVIOV, Conde (1845-1900), estadista ruso, nació el 19 de abril de 1845. Era hijo del general conde Nicolás Muraviev (gobernador de Grodno) y nieto del conde Miguel Muraviev, quien se hizo célebre por sus drásticas medidas para reprimir la primera insurrección polaca de 1863 en las provincias de Lituania. Se educó en una escuela secundaria en Poltava y estuvo durante un corto tiempo en la Universidad de Heidelberg. En 1864 ingresó a la cancillería del ministro de Asuntos Exteriores en San Petersburgo y poco después fue adscrito a la legación rusa en Stuttgart, donde atrajo la atención de la reina Olga de Wurtemberg. Fue trasladado a Berlín, luego a Estocolmo y de regreso a Berlín. En 1877 fue segundo secretario en La Haya. Durante la guerra ruso-turca de 1878 fue delegado de la Sociedad de la Cruz Roja a cargo de un tren ambulancia proporcionado por la reina Olga de Wurtemberg. Después de la guerra fue sucesivamente primer secretario en París, canciller de la embajada en Berlín y luego ministro en Copenhague. En Dinamarca entró mucho en contacto con la familia imperial y, a la muerte del príncipe Lobanov en 1897, fue nombrado por el zar Nicolás II como su ministro de Asuntos Exteriores. Los siguientes tres años y medio fueron un período crítico para la diplomacia europea. Las cuestiones china y cretense fueron factores perturbadores. En cuanto a Creta, la política del conde Muraviev fue vacilante; en China, sus manos se vieron forzadas por la acción de Alemania en Kiaochow. Pero actuó con singular ligereza en lo que respecta en todo caso a sus garantías a Gran Bretaña respecto a los arrendamientos de Port Arthur y Talienwan a China; le dijo al embajador británico que estos serían “puertos francos” y posteriormente modificó sustancialmente esta promesa. Cuando el zar Nicolás inauguró la Conferencia de Paz en La Haya, el conde Muráviev libró a su país de una situación de cierta vergüenza; pero cuando, posteriormente, los agentes rusos en Manchuria y en Pekín connivieron en la agitación que culminó en el levantamiento de los bóxers de 1900, las relaciones del ministro de Asuntos Exteriores responsable con el zar se tensaron. Muráviev murió repentinamente el 21 de junio de 1900, de apoplejía, provocada, según se dijo, por una tempestuosa entrevista con el zar.

 

                                                                                                                               

 

 

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